Marcial Fernández Álvarez, cofrade de honor

 

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Llegados a este punto, a nadie de los focetanos y morciniegos presentes y ausentes se les puede escapar que, aunque Marcial es de ciencias, es el eterno embajador de nuestro pueblo y de nuestro concejo por donde quiera que vaya. En su boca, pero sobre todo en su alma y en su inmenso corazón, siempre están las palabras y los deseos más hermosos para todo lo nuestro.

A sus amigos, a sus compañeros de trabajo, a los esporádicos, a los eternos e infinitos alumnos y moradores de esa leyenda universitaria que es el Colegio Mayor San Gregorio de Oviedo, para los
que Marcial siempre ha sido un verdadero amigo y faro, de día y tal vez de noche, aunque este último dato no lo tenemos plenamente contrastado, a los ovetenses con los que tantas cosas comparte desde niño y seguramente también a algún marciano despistado… A todos ellos, este ilustre hijo de La Puente les ha transmitido nuestras mejores virtudes.

Es verdad que también a todos ellos el amor por el Oviedín y por su Uni, por su Universitario donde lo ha sido todo, formando parte del paisaje vivo del CAU y de sus ya históricas actividades deportivas y sociales.

Marcial es licenciado en Ciencias Geológicas por la Universidad de Oviedo. Pensamos que con el gastronómico objetivo de conocer a fondo la Tierra y sus misterios, para así arrebatarle los mejores nabos.Tras una larga etapa en la docencia pública, es catedrático de Matemáticas en el Instituto Alfonso II de Oviedo, donde sin duda es una verdadera institución. Por eso, por su condición de matemático, tal vez en su vida siempre está presente la suma de amigos y buenos
momentos, el multiplicar campechanía a raudales y una capacidad innata para restar acritud en las situaciones tristes de la vida. Entusiasta de la amistad, de todo lo asturiano, de los cantiquinos y la sidra, amante del deporte y deportista, su presencia en La Foz hoy, día de Sant’Antón, junto con su maravilloso grupo de amigos, es casi tan tradicional como la puya del ramu. Nunca fallan.

No podría finalizar estas palabras, que son ,muy de dentro, por muchas motivos, sin decir a los cuatro vientos: Marcial, te lo dice mucha gente. Nosotros lo repetimos hoy aquí, con todo el cariño. Eres el más grande. Gracias por estar a nuestro lado.