Ignacio Gracia Noriega, cofrade de honor

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Hijo de sus obras, fugitivo de la vanidad, profundamente enamorado de sus momentos. Cronista imposible del Oriente, de ese rincón llanisco donde la montaña mágica y de niebla abraza al mar Cantábrico. Escritor infatigable de miles de artículos en periódicos como La Nueva España, El País, El Correo de Andalucía, miembro del consejo de dirección de El Basilisco.Y entre otros muchos premio Tigre Juan, Casino de Mieres y Asturias. El profesor y académico Emilio Alarcos decía que era el mejor escritor asturiano vivo.Autor de 19 libros, de ensayos, críticas literarias, guiones para la televisión y para la radio, de viajes de cercanías como a él mismo le gusta recordar, obras de gastronomía y costumbrismo asturiano. Hablo de alguien muy especial para nosotros. Ignacio Gracia Noriega nació en la villa de Llanes el año en que en Europa sonaban las sirenas de la libertad y las personas y la palabra desterraban las bombas y las balas. Finalizaba la Segunda Gran Guerra.Tal vez por eso años más tarde estudiaba a los clásicos y sus doctrinas en las universidades de Oviedo y Madrid. Para nosotros, querido Ignacio, siempre has sido la ilustre pluma de las pequeñas cosas de La Foz, de Morcín, de tus paseos con Mené, con Jama, de tu amistad con Mario, con el cura, con Chus el de Orosia, con Pepe Cachero y las monumentales fabadas de Luminada. Nos gustas mucho, sobre todo porque no acabaste el western que habías iniciado en los años sesenta. Conociéndote, nadie duda, Ignacio, que lo has hecho, con toda seguridad, para que el malo no muriese y tú poder seguir cabalgando. No dejes de hacerlo, aunque sea a lomos de tu vieja máquina de escribir.Todos te lo agradeceremos.